VIII Congreso de Innovación Docente en ingeniería Química

Áreas Temáticas


T1. Innovación e investigación docente.

En un contexto educativo en constante transformación, la investigación docente se ha convertido en un elemento clave para responder a los nuevos desafíos formativos, y a las expectativas y necesidades de un alumnado cada vez más diverso y digitalizado. Esto requiere trasladar a la docencia la misma investigación sistemática y metodológica que utilizamos en nuestras investigaciones científicas, basada en evidencias y no sólo en intuiciones.

En esta área temática se aceptarán contribuciones que aporten evidencias y experiencias tanto en aspectos metodológicos como de evaluación del proceso de aprendizaje.

Se valorarán especialmente las aportaciones que incluyan resultados empíricos y análisis del impacto en el alumnado. Las contribuciones deben aportar conocimiento sobre “¿qué funciona?” o “¿cuál es el problema?”. En la línea “¿qué funciona?”, se pueden presentar estudios sobre metodologías activas, aprendizaje basado en proyectos o problemas, estrategias digitales emergentes, aprendizaje colaborativo, evaluación formativa, aprendizaje personalizado, gamificación, y cualquier otra propuesta que contribuya a transformar y mejorar el aprendizaje y evaluación de nuestros estudiantes.

En la línea “¿cuál es el problema?”, se pueden presentar estudios sobre la identificación de los problemas de aprendizaje dentro de todos los campos comentados anteriormente.

T2. Herramientas digitales para la docencia.

Esta área temática se va a centrar en el aprovechamiento de las tecnologías digitales para transformar y optimizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. Incluye el uso de plataformas virtuales para la gestión académica y la interacción docente, la simulación de procesos mediante software especializado (Aspen Plus, ChemCAD, MATLAB, Python, etc.) como recurso para el aprendizaje experimental y analítico, y el desarrollo de laboratorios virtuales y remotos que amplían el acceso a experiencias prácticas. Asimismo, abarca la aplicación de inteligencia artificial y analítica del aprendizaje para personalizar la enseñanza y evaluar el progreso estudiantil, la creación de contenidos multimedia y entornos de realidad aumentada o virtual que fomenten la comprensión visual e inmersiva de fenómenos complejos, y el empleo de digital twins y sistemas de automatización docente como herramientas avanzadas para integrar la formación técnica con la innovación tecnológica.

En conjunto, esta área promueve una docencia más interactiva, flexible y alineada con las competencias digitales y profesionales que demanda la Ingeniería Química contemporánea.

T3. Empresa y formación no reglada.

Las universidades desempeñan un papel decisivo en la articulación entre la formación académica y el entorno profesional, impulsando modelos flexibles y dinámicos como la formación dual, las prácticas externas y las estancias docentes en la industria para responder con agilidad a los retos emergentes del mercado laboral.

Estas estrategias fortalecen la alternancia entre universidad y empresa, integrando teoría y práctica para potenciar competencias técnicas, transversales y emprendedoras.

La colaboración activa en el desarrollo de Trabajos Fin de Grado y Trabajos Fin de Máster en contextos empresariales favorece la transferencia bidireccional de conocimiento, la innovación aplicada y la actualización del profesorado, asegurando la pertinencia y modernización de los currículos académicos. Paralelamente, la formación continua, las microcredenciales y los itinerarios personalizados permiten a profesionales y personas tituladas mantener una actualización permanente y afrontar procesos de recualificación a lo largo de la vida.

Este ecosistema se ve reforzado por Cátedras de Empresa y alianzas estratégicas que facilitan proyectos conjuntos, detección de talento y nuevas oportunidades laborales, consolidando un entorno colaborativo orientado al emprendimiento y la empleabilidad.

De este modo, la universidad se configura como un puente efectivo entre conocimiento, innovación y desarrollo empresarial, garantizando una educación relevante, inclusiva y capaz de anticipar las competencias necesarias en los futuros escenarios profesionales.

T4. Investigación aplicada a la docencia.

La investigación científica y la difusión de sus resultados, fruto de un trabajo sostenido y riguroso, han permitido alcanzar avances y tecnologías que no habrían sido posibles de otro modo; sin embargo, gran parte de este conocimiento permanece poco integrado en la docencia en Ingeniería Química.

Acercar la investigación al aula, consiste en integrar a las asignaturas los avances, metodologías y problemáticas reales que surgen en la práctica profesional y en la investigación actual de la Ingeniería Química como, por ejemplo, la incorporación del desarrollo de procesos más sostenibles, diseño de bioprocesos, la ingeniería de materiales, la transición energética hacía energías limpias, etc. Esto supone abordar retos emergentes como la optimización de recursos, economía circular, captura y uso de CO2, reducción de emisiones, digitalización de plantas químicas, ciberseguridad, inteligencia artificial o seguridad de procesos para que los estudiantes actuales comprendan como la investigación impulsa la innovación industrial y la incorporen en su vida profesional futura.

Integrar estas líneas de investigación en las asignaturas de Ingeniería Química mediante metodologías activas, el uso de datos reales, el diseño de experiencias experimentales innovadoras o la incorporación de herramientas de simulación, es esencial para enriquecer la formación y conectar a los estudiantes con la práctica científica que sustenta la disciplina. De esta forma se contribuye a una educación actual y alineada con las demandas del entorno profesional.

T5. Sostenibilidad e interacción social.

Las universidades juegan un papel esencial en la construcción de un futuro sostenible mediante planes de estudio innovadores que integren los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promuevan la economía circular y aborden la transición energética de forma transversal en el currículo.

La transformación hacia campus sostenibles e inteligentes, apoyados en infraestructuras verdes y tecnologías digitales, impulsará prácticas responsables y eficientes.

Los proyectos de aprendizaje-servicio permiten generar impacto social real, alineando la actividad académica con los retos globales y locales de sostenibilidad. Asimismo, la colaboración con comunidades y empresas, incluyendo acciones de voluntariado, favorece transiciones justas y modelos inclusivos que incorporan igualdad de género y diversidad.

Todo ello se complementa con una sólida ética profesional y un firme compromiso con la responsabilidad social, preparando al estudiantado para afrontar con liderazgo los futuros mercados laborales y la creciente demanda en competencias verdes.